Que tiene una mujer de cuarenta entre las tetas que no tiene una de veinte? El ombligo.
Un ni駉 al que su madre le manda a comprar un pavo al mercado y al volver pasa por una calle, observa una puerta abierta y, por curiosidad, entra. Avanza por un largo pasillo donde al final se oyen extra駉s jadeos y, justo cuando entra en el dormitorio que esta en penumbra, se oye la puerta de la calle que se cierra y una voz grave dice: "Mar韆, ya he llegado". "!Mi marido!", oye el ni駉. "!Rapido, esc髇dete en el armario!". Como la habitaci髇 estaba medio oscuras, la mujer empuja al amante en el armario, el amante arrastra al pobre chaval con el, y se cierra la puerta. Dentro del armario se encuentran los dos, amante y ni駉, encerrados y a oscuras mientras oyen que el marido entra en la habitaci髇 y se tumba en la cama. Tras unos segundos de silencio sepulcral, el ni駉 pregunta en voz susurrante: - Oiga, Se駉r, le vendo un pavo. - Un pavo, 縴 para que quiero yo un pavo? - Si no me lo compra, grito. -amenaza el ni駉. - Esta bien, 縞uanto quieres por el? - Mil pesetas. - Toma. -dice el hombre entreg醤dole el dinero y cogiendo al pavo por el pescuezo. Al cabo de unos segundos el ni駉 dice: - Oiga, Se駉r, le compro el pavo. - !Pero si me lo acabas de vender! - Ya pero ahora quiero comprarlo. Si no me lo vendes, gritare. - 緾uanto me das? - Cien pesetas. - !Pero si antes te he pagado mil por el! - 縋refiere que grite? - No, no. Toma el jodido pavo y dame los veinte duros. Al cabo de unos segundos el ni駉 vuelve a decirle al hombre: - Oiga, Se駉r, 縬uiere comprarme un pavo? - 縀stas de co馻? Me lo has vendido, me lo has comprado otra vez y quieres volver a vend閞melo. - Si no me da 5000 pesetas por el, grito. - !Toma! -dice malhumorado el hombre d醤dole el dinero y cogiendo el pavo. Unos segundos despu閟, dice el ni駉: - Oiga, Se駉r, tiene un pavo muy bonito. 縈e lo regala? - !Pero si te lo acabo de comprar! - Si no me lo da, grito. Total, que el hombre, muy cabreado, le da el pavo y justo cuando el ni駉 esta a punto de volver a hacer negocios se abre la puerta del armario y con el foll髇 que se arma el ni駉 sale corriendo y se va feliz a su casa donde le cuenta emocionado a su madre lo que le ha sucedido y el negocio que ha hecho. Su madre le pega dos bofetadas dici閚dole que lo que ha hecho no esta bien y que vaya inmediatamente a la iglesia a confesarse y a donar el dinero para el cepillo, argumentando que si no lo hace ira al infierno. El pobre chaval, dolido por las tortas, se va al confesionario lloriqueando y moqueando. Se arrodilla y, como no sabe como empezar, le dice al cura: - Ave Mar韆 Pur韘ima. - Sin pecado concebida. - Vera, padre, yo tenia un pavo... - 縑as a volver a darme la co馻 con el puto pavo?
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